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Doolittle: Pixies con sabor a baked beans

marzo 14, 2010

Disco: “Doolittle”(1989), Pixies

Un poco de historia. Finales de los años 80 en Estados Unidos. La resaca del New Wave empezaba a erosionar la escena pop. Mientras en Inglaterra finiquitaban el punk y el sonido Manchester y todo evolucionaba hacia la cultura de Club y el britpop, Nueva York ya no era lo mismo y las nuevas generaciones yanquis parecían salir de sitios menos glamurosos. Algo se cocía en el ambiente universitario e independiente y grupos fuera del mainstream empezaban a sonar cada vez más fuera de sus cuevas. Unos jovencitos REM, Hüsker Dü o Sonic Youth comenzaban a despuntar. A principios de los 90 todo explotaría con Nirvana y la movida de Seattle. Boston era un hervidero universitario, grupos post punk tocaban en pequeños garitos y se pinchaban en radios locales. Pioneros como los impredecibles Mission of Burma aparecían en el desierto, pero la cosa llegaría al zenit con Pixies y su (enorme) frontman Frank Black. Los Pixies eran cuatro virtuosos unidos por la música: el talento compositivo se lo repartían Frank Black y Kim Deal (desproporcionadamente a favor de él), y los subalternos de lujo eran la inconfundible guitarra de Joey Santiago y David Lovering a la batería. Cuando los grandes profetas de la modernidad intentaron reconducir el post punk por las sendas de la radio fórmula y justificar la nueva era musical, se fijaron en varios grupos emergentes. David Geffen, siempre tan gurú, vio en Pixies a la máxima expresión musical, pero no le hacía gracia que Frank Black (o Black Francis) fuera un gordo antipático que además, tenía un divorcio musical y no se hablaba casi con Kim Deal, que tenía ya medio pie en The Breeders. Así que para su nuevo sello (Geffen Records), decidió que era mucho más pintón a nivel de marketing fichar a un chico rubio, guapo, con los vaqueros rotos y la barba descuidada con el que las legiones de insolentes juventudes se identificaran. Kurt Cobain era ese tipo y Nirvana, el efecto de marketing con mejores réditos de la historia de la música. No me malentiendan, Nirvana fueron magníficos, sublimes y uno de los grupos más importantes de la historia, pero los rodearon de marketing y la muerte de Cobain fue explotada hasta el hastío. Mientras tanto los Pixies hasta su disolución no dejaron de demostrar que eran la mejor banda del momento (y desde mi punto de vista, la más completa de la historia).

Doolittle fue un disco enorme, quizás el más redondo de todos el cual marcó el camino de un sonido único, la conjunción completa de la banda de rock clásica (guitarra, bajo, batería) con melodías pop, efectos punk y letras elevadas. Tocaron con la tecla popular y hoy en día, es difícil escuchar a alguien criticar este pedazo de obra maestra. Doolittle son 15 canciones sin frenos. Empieza por Debaser, que es probablemente la canción más completa de la banda, y que, curiosamente, nunca fue single del disco (sólo apareció como single en un recopilatorio de 1997). El disco llega al zenit con varios temas de fuerza punk, como Tame o Dead y probablemente contiene las canciones más cercanas al gran público de toda la historia de los Pixies: Monkey Gone To Heaven, Here Comes Your Man, There Goes My Gun y Gouge Away. El disco es perfecto, y aunque hace 21 años que se publicó, parece recién estrenado. Si no han tenido el gusto de paladearlo, háganlo ya… muy recomendable como road album o disco para el coche.

BAKED BEANS

INGREDIENTES

* 350gr. de judías secas blancas

* 120gr de tocineta

* 3 cucharadas de mantequilla

* 1 cebolla grande

* 2 cucharadas de melado de papelón

* 2 cucharadas de puré de tomates concentrados

* 1 cucharadita de mostaza

* 1 cucharadita de vinagre

* sal al gusto

PREPARACIÓN

En una olla grande ponga las judías, cúbralas con agua fría y cocínelas durante 1 hora, cuélelas,  póngalas en una olla honda y reserve el líquido de la cocción, (si las judías no están totalmente blandas, no se preocupe, tendrán una prolongada cocción al horno).

Precaliente el horno a 160 grados centígrados.

Corte la tocineta en cubos pequeños y sofríalos en la mantequilla hasta que estén dorados, viértalos sobre las judías y mezcle.

Pele la cebolla y colóquela entera en el centro de las judías.

Mezcle el agua de la cocción con el melado de papelón y diluya en esto el tomate concentrado, añada la mostaza y el vinagre, espolvoreando una cucharadita de sal y virtiéndolo sobre las judías.

Meta la preparación al horno bajo, tapado y cocine durante 2 horas, agregando agua hirviendo si fuera necesario. Cumplido este tiempo, destape la olla y déjela en el horno unos 30 minutos para que las judías se doren en la superficie.

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One Comment leave one →
  1. junio 4, 2010 11:47 am

    Me ha gustado mucho este concepto de mezclar discos con platos. Dejo en mi blog http://estimaciones-subjetivas-musica.blogia.com reseña desde el artículo de Doolittle.

    Salu2.

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